Los chillidos se oían en la habitación de al lado. Yo seguía en mi mundo, no podía ni abrir los ojos del cansancio que llevaba dentro. Se estaba tan bien y tranquila dentro de la cama…

Y como siempre la puerta se abrió de golpe, sin previo aviso, ¡pam!...

Los chillidos se apoderaron de mi habitación. Las luces rojas que tenía para ambientar parecían fuego que quería quemarme. Las persianas estaban echadas, la luz no quería salvarme.

El humo acumulado del último porro flotaba a mi alrededor, velándome la vista.

Gritos, amenazas, palabras que herían como si balas se clavasen en el cuerpo.

Mi mente, de golpe entendió todo, y empezó con la furia…

Más y más gritos, mi cuerpo, frío y tembloroso, se encontraba en el suelo queriendo desaparecer.

-Olvídame…

-Ojala pudiese olvidarte. Ojala que si.




6 suspiro(s):

Sheila dijo...

me encanta el título sabes?:) aparte de los textos claro!

Completamente Gilipollas dijo...

¿Ha probado a intentar olvidarlo?
Es dificil pero una docena de cervezas ayudan.

Siempre suyo
Un completo gilipollas

Léonor. dijo...

Oh, la foto :)

Los chillidos siempre terminan por ahogarse en el silencio, sabes helen...

Tengo ganas de verte

The Seeker dijo...

Quiero creer que solo hay un motivo por el que no olvidamos las cosas:
La esperanza.
Verde como la hierba.

Rubén. dijo...

Estoy deacuerdo, donde sea pero lejos de aquí... Ey, este verano seguramente iré Barcelona una semanita con unos colegas, recuerda que me tienes que hacer un dia de guia! Jajajaja.
Besos.